Empresas y Comercio
Un seguro comercial ha dejado de ser un lujo para pasar a ser una necesidad para todo negocio o empresa. Este tipo de seguros no deja de ser un contrato entre dos partes, el asegurador o empresa aseguradora y el asegurado, el particular o empresa que recibirá el servicio. En el caso particular de un contrato o póliza de seguros, el asegurador se compromete a resarcir ciertos daños al asegurado o a cumplir con ciertas prestaciones convenidas si se presenta el evento o siniestro previsto por la póliza.
En el caso de los seguros comerciales, la póliza cubre posible siniestros relacionados directamente o no con la actividad que realiza la empresa o comercio asegurado. Dado que un seguro puede llegar a cubrir cualquier riesgo si existe un interés u objeto asegurable salvo que las leyes del país determinen lo contrario; en el caso de los seguros comerciales podrían incluirse en la póliza una serie de situaciones específicas de riesgo: cosechas, incendios, inundaciones, muerte del dueño o de algún empleado clave, riesgos de transporte, robo, etc.
Una medida muy prudente que toman muchos propietarios de negocios y empresas es contratar un conjunto de pólizas básicas de seguros que cubran diferentes aspectos del mismo.
Por ejemplo, seguro de vida, contra incendio, contra robos, o hasta contra la rotura de los cristales de sus vidrieras o escaparates.
Aunque a la contratación de diversos seguros no se le da la debida importancia en la pequeña y la mediana empresa, debería darse a este asunto el mismo nivel de importancia que la contratación de un abogado y un contador de confianza, ya que no sólo son esenciales para la empresa asegurada en sí, sino también para el desarrollo armonioso de sus relaciones comerciales.
Estar bien informado es la base fundamental de toda buena decisión en el área de seguros para prevenir problemas en su comercio o empresa y desarrollar su actividad comercial tranquila, y dedicar sus energías al trabajo de la mejor manera.
